5-6 de enero 1641. El tratado de Quillin y la Nación Mapuche



Había pasado un siglo ya desde la llegada del imperio español a las tierras Mapuche. Un siglo de conflicto y guerra cruenta contra un enemigo llegado allende de los mares. Toda américa yacía en cenizas y las princípiales naciones estaban de rodillas frente al poderío español.

Sin embargo, las hachas de guerra fueron enterradas simbólicamente en Quilin. ¿Qué sucedió? Mapuche y españoles se sentaron a conversar y parlamentar. Un triunfo de la de diplomacia y la defensa del territorio. Quilin represento el inicio de relaciones diplomáticas que se mantuvieron hasta el proceso independentista chileno.

1641 marco el inicio de una prosperidad mapuche que continuo en los siglos siguientes, comercio y desarrollo económico fue la tónica de este parlamento en adelante. No negamos las incursiones constantes y la tensión de la frontera. Pero si damos cuenta de que hubo un reconocimiento internacional por parte de la corona española a la independencia y autonomía Mapuche. Acuerdo único en su tipo, dado que ninguna otra nación fue reconocida por la autoridad española, a excepción de la Mapuche, siendo ratificados estos tratados por el rey Felipe IV el 29 de abril de 1643.

¿Cómo nos afecta este tratado a los Mapuche hoy? En primera instancia visibiliza el reconocimiento que como nación tuvimos hace más de 300 años. Interpela al estado chileno y argentino que invadieron el territorio Mapuche, cruzando las fronteras establecidas por tratados, con las campañas militares llamadas “Pacificación de la Araucanía” y “conquista del desierto”. Establece que el empobrecimiento de la nación Mapuche es producto de las invasiones mencionadas y no de la pelea de hace 500 años con el imperio español.

Establece en definitiva, nuestra independencia y reconocimiento como nación Mapuche. A semejanza de la creación de la bandera “wenufoye” en 1992, el 5 y 6 de Enero lo establecemos como día nacional, en recuerdo al parlamento de Quillin.

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