Cuando la política mete su cola



"¡Yo no participaré en esta organización porque participa ese que es de derecha!". Frases similares a esta he escuchado ya en varias oportunidades en el contexto mapuche, dividiéndonos en buenos y malos, amigos y enemigos, dependiendo desde qué extremo se hable.

En un momento en que nos encontramos con diversos liderazgos, una brillante intelectualidad mapuche, con variedad de propuestas sobre autonomía y caminos a seguir, surgen como trabas a nuestro propio desarrollo como pueblo las divisiones políticas. Hábilmente, ideólogos de movimientos antisistémicos por un lado, de izquierda y por otro también de derecha, pretenden incluirnos como parte de su clientela. "Ustedes deben estar con nosotros, defendemos a los pobres y los oprimidos, somos de la misma clase" dicen unos, "Vamos a marchar por los mapuche y contra el capitalismo" dicen otros, "No todos los mapuche están con esas ideas de autonomía, son unos pocos, la mayoría quiere trabajar y progresar".

En primer lugar, no se nos puede encasillar como parte de una clase, tanto por la historia de miles de años atrás como la que se está escribiendo en este momento. En el pasado tuvimos Lonkos y Ulmenes, en la actualidad aun los tenemos y también obreros, profesionales, empresarios, artistas, líderes religiosos etc. Por lo tanto, mal se nos puede hacer parte de una lucha de clases.

Somos un pueblo milenario, con una rica tradición propia, cultura propia, linajes, lenguaje propio, hasta antes de la invasión chilena y argentina, muy rica en recursos. ¡Somos geniales!. Una nación fuerte, digna y orgullosa, con una historia de miles de años no puede subyugar su forma de relacionarse entre sí, ante una nación aparecida que viene imponiendo su orden hace poco más de 100 años.

No somos pueblo originario de Chile o Argentina, no tenemos obligación de tomar parte en sus diferencias políticas, ni de ser parte de su proletariado o empresariado, podemos hacerlo por opción pero nada nos ata a ellos. Nuestro anhelo es por autonomía o plurinacionalidad. Antes que priorizar una diferenciación entre clases, que nos puede llevar a disputas entre mapuche, mejor es unirnos como nación, luchar por ella y marcar diferencias con las naciones vecinas.

Cuando me aparto de mi lamngen o peñi por su pensamiento político, ¿a quién estoy siendo leal? ¿a mi pueblo o a una ideología foránea?

¿Por qué en tantos casos no es compatible la aspiración mapuche con estos movimientos?

  • Los mapuche tenemos tradición de linajes, que nos cuenta de muy ricos Ulmen, grandes comerciantes, de recursos económicos, sin un Estado controlador ni clases. No parece ser compatible con la extrema izquierda.
  • Nuestra tradición histórica como mapuche habla de un pueblo observador y respetuoso de la naturaleza. No un explotador. No es necesariamente un capitalista.
  • Es una cultura que tiene su propio orden, autoridades basadas en linaje y cosmovisión. Tampoco estaría calzando como anarquista.
  • Porque estos movimientos, además, generan barreras de entrada a muchos peñi/lamngen que buscan integrarse a su pueblo, pero no comparte la ideología del grupo más mediático.

Por otra parte, tenemos mapuche en movimientos sindicales; otr@s que comercian, emprenden y el capitalismo no les es un problema.

Hablar de autodeterminación, no es compatible con seguir la ideología de quien pretende imponerme su forma de ver el mundo.

Si vamos a organizar un "banderazo mapuche" que sea realmente mapuche; no algo mitad mapuche y mitad movimientos de izquierda. Si tenemos amistades que adhieren a movimientos políticos y apoyan las aspiraciones mapuche, que asistan con las banderas wuñelfe o wenufoye. De lo contrario están colgándose de una manifestación mapuche para aparecer con colores propios.

Cada un@ de nosotr@s, si quiere, puede participar en el movimiento político o social que quiera. El problema surge cuando se asocia el ser mapuche a alguna de sus ideologías, y para peor se ocupa el mapuchómetro en base a la ideología.

Busquemos primero nuestras raíces, para ello debemos estudiar nuestra historia y cosmovisión, aprender y apropiarnos de ella, analizarla, sacar conclusiones. A partir de ahí podemos construir y optar por una opción política, analizando qué nos conviene y qué no; como mujeres y hombres pensantes y pertenecientes a una de las primeras naciones, no parte de un rebaño que ciegamente sigue dogmas de una ideología. No tenemos deuda ni obligación con nadie, elijamos (si queremos) con libertad.

Lemoria.

Erick Torres Melillanca
Presidente
Corporación Trawün

Añadir nuevo comentario